lunes, 29 de febrero de 2016

Un poema de lunes

Hola a todos.

He pasado un estupendo fin de semana, tranquilo, pero lleno de buena energía. He disfrutado muchísimo paseando con mi perrita y haciendo fotos (que ya os enseñaré, seguro) pero hoy quiero ofreceros este pequeño poema. La escritura me ha acompañado siempre, hasta en los momentos más difíciles de mi vida, me ha ayudado a encontrarme a mí misma, a crecer. Este es un pequeñísimo "homenaje" a esta actividad que ha sido parte de mi vida casi desde siempre. Espero que os guste.
 
Besos y feliz lunes.

Imagen de la red. La borraré del blog si el autor lo solicita
Entre prosas y poesías

Entre prosas y poesías
apaciguo  mis anhelos
ahuyentando sombra y llanto,
expulsando el desconsuelo.

Rehúyo las soledades
capeo todos mis miedos,
poniendo parches al alma
mientras remiendo mis sueños.

Entre rimas y relatos
hago de mi vida un cielo,
y con la luz de mi alma
de él las neblinas despejo.

Entre prosas y poesías,
día a día… crezco.
 

domingo, 28 de febrero de 2016

Premio, agradecimiento y nominaciones

Hola a todos. Después del breve descanso de ayer, que aproveché para hacer cientos de fotos, os traigo una entrada de “premio, agradecimiento y nominaciones”.
El VERY INSPIRING BLOGGER AWARD es un reconocimiento otorgado por los bloggers a otros compañeros de blogosfera que les inspiran con su trabajo, y cuyo empeño y constancia enriquecen este “mundo virtual”.
 
      Recibí este premio de Luis Perronegro y su blog “Cuaderno de bitácora del perronegro”. Si no lo conocéis os animo a visitarlo, encontraréis magníficos poemas, microrrelatos y pequeños pensamientos que él llama “miniaturas”. Pura poesía. Muchísimas gracias por tener en cuenta mi blog, Luis.
Este premio tiene sus  normas:
• Dar las gracias y vincular a la persona que te nominó.
• Enumerar las normas y mostrar el premio.
• Informar a los nominados.
• Exhibir con orgullo el logotipo del premio en tu blog.
• Seguir al blog que te nominó.
• Contar siete cosas sobre ti.
• Nominar otros 15 blogs que te inspiren y te sorprendan.
Os cuento SIETE COSITAS sobre mí
1) Me encantan las flores prensadas
2) Me gusta muchísimo la repostería y se me da bastante bien
3) No me gusta escribir con bolis que tengan punta gruesa
4) Se me da fatal pintar con rotuladores
5) Tengo muchísimos álbumes de fotos, pero los que más me gusta ver son los de cuando era niña y los de mis sobrinas
6) Me fascinan las crasas, en casa tengo un montón conviviendo juntas en dos macetas
7) Me gustan las barbacoas, y las alitas de pollo al horno… ¡¡¡qué ricas!!
Y ahora mis nominados.
. Diana Pinedo (Grafema 11)
. Hola me llamo Julio David (Literatura bonsai)
. Jaime F González (Escritura y fotografía)  
. Joseme Españoles (Viaje y fotos)
. Pedro Altamirano (Relatos y poesía)
. Macarena Sierra Lechuga (El mundo con ella)  
. Rocío G.F. Ro (Bienestar psicosocial)
. Estrella Amaranto (Blog literario - Amaranto)
. Gerardo Vázquez (Varado en la llanura)
. Conxita Casamitjana (Enredando con las letras)  
. Miriam Gimenez Porcel (Incoherencias sin más)
. Rafael Humberto Lizarazo (Versos al vuelo)  
. María Dolores Moreno (Mariola – Entre papiros y cálamos)
 
           A alguno de vosotros os conozco desde que empecé esta andadura del blog. Otros sois un reciente descubrimiento, pero todos os habéis hecho un huequecito en mi corazón. Espero que disfrutéis del premio, no importa si lo "recogéis" y aceptáis o no, esta es mi manera de agradeceros que forméis parte de mi mundo y de expresaros cuánto me gusta vuestro trabajo.
 
        Besos a todos y feliz domingo.

viernes, 26 de febrero de 2016

Regalices (anécdota de mi infancia)


El otro día leí en el blog de Eva Figueroa (“Nariz de chocolate”) que le gustaban las regalices rojas y al dejarle mi comentario recordé una anécdota de cuando era pequeña.
Siempre me ha gustado las chuches y las regalices rojas eran mis favoritas, aunque también me encantaban las negras, las juanolas, unas pequeñitas que llamaban “hormiguitas”, los ositos, espirales y hasta la regaliz de palo (es decir, la raíz seca de la planta, que está buenísima).
Un día, no recuerdo el motivo aunque seguro que lo habría, mi madre me castigó sin tele y sin chuches. Lo primero no tenía más remedio que acatarlo pero lo segundo… en fin, sólo se es niño una vez. Convencí a Quique, mi hermano pequeño, de que saliera a comprarme todas las regalices rojas que le dieran con el dinero que tenía, no estaba segura de lo que iba a durar el castigo y quería tener algunas de reserva. Y mi hermanito, muy obediente, fue hasta el quiosco y me trajo a casa, de contrabando, doscientas regalices rojas (en sus cajas y todo, el quiosquero hizo su agosto aquel día).  No tuve que preocuparme ni de esconderlas, porque como soy así de bruta, me las llevé a mi cuarto y me las comí todas de una sentada, una tras otra, sin prisa pero sin pausa… y claro, me puse malísima. Mi madre no sabía lo que pasaba hasta que empecé a vomitar pedacitos rojos de la chuche sin digerir. Estuve así toda la tarde, y me acosté sin poder cenar, con el estómago totalmente estragado. Mi madre no me riñó ni un poquito, supongo que creyó que bastante escarmiento tenía con el mal rato que estaba pasando.
Bueno, pues ¿creéis que después de eso les cogí manía a las regalices? ¡¡¡Ni en broma!!! A los dos días (y no es una expresión, fue ese tiempo exacto que me llevó reponerme) ya estaba devorando con la avidez de siempre mi golosina favorita.
Quería haber comprado un buen montón de regalices para ilustrar esta entrada, pero conociéndome como me conozco, sé que no hubieran llegado a casa desde la tienda... ¡¡me las habría comido todas por el camino!!
Feliz viernes a todos, que tengáis un maravilloso fin de semana.

Fotografía de la red. La eliminaré del blog si el autor lo solicita.

jueves, 25 de febrero de 2016

Compañeros de paseo


Es increíble la cantidad de animalitos que estoy descubriendo gracias a mi recién retomada afición a la fotografía. Siempre he visto garcetas y cormoranes en el espigón (aunque antes no diferenciaba al Cormorán grande del moñudo) y también  gorriones, en mi balcón. Creo que os he mostrado en el blog fotos de casi todos los bichitos que he ido encontrando en mis paseos como el Zarapito, los Mirlos, Patos y el Martín Pescador, las Abubillas… Estos son los más comunes, los más conocidos para mí, aunque también he fotografiado otros como urracas, petirrojos y colirrojos, aunque hasta ahora no os había enseñado las fotos.
Petirrojo                                                                              Urraca

Colirrojo hembra                                                                           Colirrojo macho
 
También, por supuesto, he conseguido algunas instantáneas de gaviotas, aunque es ahora cuando empiezo a diferenciar los tipos.
Arriba a la izquierda, Gaviota reidora. A la derecha, Gaviota argéntea
Abajo a la izquierda, Gaviota de Audouin, y a la derecha Gaviotas Picofina (a una de ellas la pillé comiendo)
Gaviota Cabecinegra


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Mi último descubrimiento es un precioso pajarito llamado “Vuelvepiedras”. Tiene un plumaje precioso, color carey, aunque el pecho es totalmente blanco. El pico es robusto y puntiagudo y sus patas son cortitas y anaranjadas, casi rojas.
 

 
Mi cuñado, que es el experto en pájaros de la familia, me dijo que lo había visto el pasado jueves en uno de las escolleras. Al día siguiente, lo encontré yo en “mi espigón”, y me dejó hacerle muchísimas fotografías antes de alzar el vuelo. Estuvo muy entretenido levantando piedrecitas para buscar alimento (de ahí su nombre). ¡¡Es precioso!! Me encanta la agilidad con la que se mueve en busca de comida.
Fibi es para mí una maravillosa compañía (y está aprendiendo a no perseguir a los pájaros, a los gorriones de la terraza los respeta). En estas pequeñas excursiones es todo lo que necesito para estar a gusto, pero desde que llevo la cámara estoy más receptiva a contemplar las pequeñas maravillas que me rodean, y estoy encontrando nuevos y maravillosos compañeros de paseo.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Tras el fin de semana...


No sé si es que se lo dije con poca convicción o que, simplemente, no lo entendió, pero se puso en un plan tiránico, rozando lo insufrible. ¡¡Como si  fuera a ausentarme así porque así, por gusto, como si soliese abandonar sin motivo!! Imagino que yo también estuve insoportable, esgrimiendo todos los motivos que se me ocurrían para justificar mi breve marcha. Traté de explicarle que no tardaría nada, que en cuanto quisiera darse cuenta estaría de vuelta.
Lo peor llegó cuando, en vista de que no cejaba en su actitud enfurruñada, empecé a alzar la voz y a exigir mis derechos racionales. ¡Ja! ¿Cómo pretendía que los entendiese, que supiese siquiera lo que son? A pesar de haber llegado a esa conclusión tan lógica, seguí con la perorata. Intenté que comprendiera lo incomprensible e incluso la comparé con Fibi…¡¡Ni mi perrita se queja tanto cuando la dejo!!
Traté de razonar, y supongo que ahí estuvo parte del error: no caí en que hay quien no razona, no porque se niegue a hacerlo, sino porque no puede.
Como no conseguí que se tranquilizara, decidí apagar el ordenador y cumplir con los que me había propuesto, sin importarme las consecuencias. Ayer, tras un descanso de fin de semana algo más largo de lo previsto, me enfrenté a mis miedos: todo seguía como siempre, nada había cambiado. Ufff, menos mal. Le di una palmadita al portátil en la tapa y le dije: "Buen chico, te has portado. ¿Ves como ya estoy de vuelta?"
Estoy convencida de que si mi blog hubiera podido responder, habría llenado la pantalla con corazoncitos. ¡¡¡Cuánto me ha echado de menos!!!

Feliz miércoles a todos.

Imagen de la red. La eliminaré del blog si el autor lo solicita.

 

martes, 23 de febrero de 2016

El ratoncito Pérez (poema infantil)

Hola a todos
     Vuelvo después de un fin de semana más largo de lo normal, en el que he descansado más de lo que quería y no he escrito nada de lo que me había propuesto. En fin, hay veces en que hay que aguantarse con lo que te toca y estos días me "ha tocado" ser flexible (muy, muy  flexible) con mis planes, tomármelo con filosofía y adaptarme a lo que me pide el cuerpo, que al parecer es estar en el sofá en plan "maja vestida". Paciencia.
     Hoy quiero compartir con vosotros una pequeña poesía infantil, con un dibujo que he hecho (imitando uno que encontré en internet, claro, ya sabéis... lo de la postura y todo eso, que no soy capaz de plasmarla si no la copio) para ilustrarla. Aquí os la dejo.
 
El ratoncito Pérez
Es el Ratoncito Pérez
un bichito sorprendente…
pues deja bajo la almohada
un regalo por un diente.
Mamá dice que es miedoso,
o tímido o introvertido.
¡Qué pena porque estar juntos
sería tan divertido!
Me gustaría cantarle
la canción de Susanita
(para que nadie despierte
lo haría en voz muy bajita).
Y le enseñaría a jugar
a la oca y al parchís.
El ganador comería
muchas bolitas de anís.
Me he lavado bien la boca
y me he puesto ya el pijama
pues tengo unas ganas locas
de meterme hoy en la cama.
Quería esperar despierto
hasta ver al Ratoncito
pero Mamá me cantaba…
¡¡Y yo me quedé dormido!!
 
Espero que os haya gustado. Yo aún estoy preguntándome por qué se me ocurrió un tema semejante para la poesía, será que mi musa está perdiendo los dientes de leche.
Un beso a todos, feliz martes.

viernes, 19 de febrero de 2016

Mi cielo


Los que leéis el blog sabéis bien que el mar me fascina, pero es un amor muy reciente. Sin embargo, hay otras pasiones que vienen de lejos, de cuando era niña.
El cielo y las nubes me han maravillado desde que tengo recuerdo. Toda la vida me ha gustado levantar la mirada y sumergirme en su placidez azul, en su brillo y en esos bellísimos jirones blancos que parecen cobrar vida ante mis ojos. Es una delicia contemplar cómo van cambiando con las horas, las maravillosas tonalidades que nos muestran al combinar índigo y perla con los rayos solares.
Por la mañana, mi salón amanece envuelto en un resplandor rojizo. El horizonte se ve muy violeta, seguido de una franja naranja, que se va difuminando a medida que se aleja de él.  El sol empieza a asomar, y color del mar, que se mostraba en su tonalidad más acerada, empieza a suavizarse.


 
 
Disfruto muchísimo de los días en que el cielo aparece desierto, ni un cúmulo, como mucho una leve mancha nacarada… sólo azul y el oro del sol.

Pero también me gusta cuando las nubes son tan espesas que apenas dejan pasar la luz. Es como si todo se cubriera con una gruesa y mullida cobija de lana, y me entran ganas de prepararme una taza de té bien caliente y sentarme en el sofá a contemplar cómo los estratos lo inundan y arropan todo, y trato de imitarlos, si el tiempo lo permite, envolviéndome también en una mantita.


¿Y cuando todo aparece surcado por borreguitos? Cirroestratos, creo que se llaman. ¡¡Qué nombre tan poco romántico para algo tan hermoso!! Si las nubes pudieran comerse, éstas serían las más deliciosas. Seguro que sabrían a caramelo de cereza o a algodón de azúcar... ¡o a bolitas de anís!  ¡¡¡Umm, qué ricas!!!

Es apasionante comprobar cómo el sol trata de abrirse camino entre ellas… ¡¡Es una lucha sin tregua!! Muchas veces, cuando lo logra, las disuelve y mientras se deshacen parecen pañuelos diciendo adiós. Otras, se rinde y se conforma con filtrarse entre ellas a modo de lluvia de luz. Es entonces cuando el cielo se pone coqueto, ¡mirad que caída de pestañas!
 

Buscar formas en las nubes me ha gustado desde niña. A veces, tengo suerte y puedo conseguir alguna foto original, como esta que os muestro. ¡¡La invasión ha comenzado!!  Y adoro contemplar las estelas que dejan los aviones a reacción, aunque sean tan solo un pobre intento de imitar su vaporosa belleza.
 

                La luna ha sido uno de esos grandes amores que me han acompañado siempre, así que contemplar el cielo nocturno es un doble placer, triple si sumáis que ahora también estoy enamorada del mar. De noche, éste se convierte en espejo que refleja los miles de brillos que la luna crea al rielar sobre él. Es un espectáculo maravilloso que aún no he conseguido fotografiar. Aún.



Fotos de Chari BR7
 
     Espero que os gusten estas imágenes que os ofrezco. Con esta entrada me despido hasta el lunes, me cojo el finde de vacaciones para recargar pilas y escribir. Mil besos a todos.











 

jueves, 18 de febrero de 2016

Como la carcoma...


Una vez tuve una carcoma en una estantería de madera de pino que tenía en el dormitorio. Cuando apagaba la luz, escuchaba el ruidito que hacía el bicho devorando mi pobre mueble por dentro. Y lo peor era que, en cuanto la encendía, paraba de roer. ¡Parecía una de esas bromas de la cámara indiscreta! Ahí estaba yo, con la mano en el interruptor de la lámpara, intentando pillarla desprevenida y descubrir de dónde provenía el runrún, pero... ¡¡¡No había manera!!!
Hoy me ha pasado algo parecido. Estaba durmiendo plácidamente cuando una alarma me ha despertado. No era la de mi despertador, ni tampoco la del móvil y, como no ha sonado más que unos segundos, he pensado que había sido un sueño y he seguido durmiendo. Al ratito, ha vuelto a sonar y esta vez me he levantado. Como ha parado enseguida no he podido averiguar de dónde venía, así que he revisado todo: el horno, el microondas (que no tiene alarma, pero por si acaso), el reloj de la cocina, el peso de la cocina, el reloj de mi pequeño salón, el reloj que tengo en el baño… y nada. Estaba a punto de meterme en la cama de nuevo cuando lo he vuelto a oír, y entonces es  cuando he empezado a desbarrar, me he puesto a proferir maldiciones en voz alta y he estado conectando y desconectando cosas que, de haber estado algo más despierta y mucho más calmada, ni hubiera tocado como, por ejemplo, la tele, el ordenador, el disco duro externo, la pequeña estación meteorológica de mi padre y hasta la Nintendo.
Cuando ya empezaba a hartarme de la situación, he vuelto a escuchar la musiquita y ¡¡¡por fin!!! he podido descubrir de dónde venía: me había dejado mal colgado el teléfono inalámbrico, se había descargado la batería y, al parecer, me indicaba con sus breves gemidos que su fin estaba próximo. Lo he depositado sobre su base con un poco más de energía de la debida y luego me ha entrado la risa floja.
Eran casi las cinco de la madrugada cuando he terminado de poner los relojes en hora (les había quitado a todos las pilas) y estaba completamente despierta, ya no he podido volver a dormir pese a que lo he intentado. Ahora voy como alma en pena dejándome caer por todos lados porque estoy muerta de sueño. Esta noche, creedme, lo último que haré antes de meterme en la cama será comprobar si he colgado bien el teléfono.
Imagen de la red. La eliminaré del blog si el autor lo solicita



miércoles, 17 de febrero de 2016

Sin palabras (microrrelato)


Sin palabras
            Apuré el paso al escuchar las doce campanadas en el reloj de Santa María. Estaba cerca de casa, pero no lo suficiente para relajarme. Llegaba tarde, muy tarde. Martín siempre suele irse a la cama antes de la medianoche y estaba convencida de que le molestaría no encontrarme a su lado. Nunca he soportado sus miradas de reproche, son más elocuentes que sus palabras. Aún así,  el riesgo había merecido la pena. Mientras recorría a toda prisa las pocas calles que me separaban de mi hogar me sentía como la mismísima Cenicienta, aunque sin el vestido de fiesta y los zapatos de cristal.
            La cita había resultado perfecta ¡tan romántica! Habíamos quedado en el parque a las nueve y media, hora en que empieza el programa favorito de Martín. En cuanto se pone delante de la tele el mundo se le desdibuja y hasta parecen molestarle mis mimos, así que no fue difícil desaparecer. Cuando llegué al jardín, Rudi me estaba esperando, soberbio con su cabello rubio brillando bajo la luz de las farolas y sus ojos verdes llenos de deseo. Es tan apasionado como yo, de eso no hay duda, somos auténticas almas gemelas.
            Tengo la convicción de que las cosas divertidas están hechas para no durar. Siempre sucede así. El tiempo que Rudi y yo pasamos juntos transcurrió tan deprisa… y, sin embargo, otros momentos parecen durar toda una vida, como la condenada carrera a casa que se me hizo eterna.
             Llegué agotada, temblando por el esfuerzo. Entré con sigilo y me acerqué al salón. La tele aún permanecía encendida y él estaba hecho un ovillo en el sofá. Al verle allí encogido sentí unos remordimientos terribles, me inspiró una profunda ternura encontrarle tan indefenso, como si fuera un niño, y me di cuenta de lo mucho que le quiero.
            Sin pensarlo dos veces tomé carrerilla, salté en su regazo y le llené la cara de lametones.
            ─ ¡Gata loca! ¡Me vas a depilar las cejas! ─ gritó mientras me alzaba en brazos para separarme de él. Supe de inmediato, por el tono y por su media sonrisa, que no estaba enfadado conmigo. No le hicieron falta palabras: también en sus ojos podía leerse mucho amor.
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martes, 16 de febrero de 2016

A mi Zarapito Trinador (poema con fotos)


A mi Zarapito Trinador
 

Finas patas, largo el pico
como guadaña curvado
-pequeño Cyrano alado
es el gentil Zarapito-.
Verdi-azules son sus botas
y de arena es su plumaje
-se viste de camuflaje
para triscar por las rocas-.

Trina fuerte, con orgullo
tu canción de mar y olas.
No temas, no estás a solas:
¡¡Sílbala, que yo te escucho!!




Zarapito Trinador en el espigón frente a mi casa

lunes, 15 de febrero de 2016

Muñequitas recortables

Hola a todos.
¿Recordáis que el lunes pasado (creo) os enseñé un dibujo que hice para ilustrar un poema? En los comentarios Francisco Moroz me sugería que ilustrara todas mis entradas… y ahora os voy a explicar por qué eso es inviable.
Primero, soy incapaz de dibujar la figura humana de forma correcta, menos aún si la tengo que hacer en alguna postura concreta que no sea brazos en cruz, piernas semiabiertas y mirada al frente. Ésta es una MUY antigua muñeca mía, un recortable, con algunos de sus vestiditos. Apenas se ve porque, como os digo, tiene muchos años y la tengo pegada en un álbum de fotos de hojas autoadhesivas, para evitar perderla. Espero que la podáis ver.
 
       Diréis que dibujaba así porque era pequeña… pues puede, pero no mejoré con los años.  Y encima, eran auténticas miniaturas. El muñequito mide 2'5 centímetros, y tenía ropita, como podéis ver. Un caso.

           Estas muñecas son algo posteriores, como veréis, algo sí mejoré: dejé que movieran un brazo, eso sí, siempre el mismo (no me preguntéis por qué, no tengo ni idea).
Lo que peor me sale, las manos y los pies. Parecen pezuñitas, y eso que os muestro las mejores de mis muñecas, que son las que decidí conservar. ¡¡Imaginaos las otras!!
 
Me encantaba dibujar trajes de fiesta. Algunos, los copiaba de un libro llamado “La moda a través del tiempo”,  que pertenecía a mi tía; otros, los veía en películas y trataba de imitarlos lo mejor posible. El de arriba a la derecha, lo saqué de la peli “Viaje al centro de la Tierra”, lo llevaba Diane Baker, que hacía de la sobrina del profesor Lindenbrook.  ¡Y hasta les hacía máscaras para el baile!
También me gustaban los grafismos y estampados. Los empleaba tanto para hacer los estampados de la ropa como para “confeccionar” los edredones de las camitas. Luego los pegaba sobre una caja de cerillas para hacer el colchón.
 
Por otro lado, soy absolutamente negada para dibujar con dimensiones. Nula. Mi profesora de dibujo lineal se echaba las manos a la cabeza cuando me ponía a dibujar una mesa, que fue uno de los primeros trabajos que hicimos. Lo mío era una genuina figura imposible. Las patas salían de los sitios más inverosímiles.
Guardo este dibujo. Es un “decorado” para una casita de muñecas recortables, es como un tríptico. Lo doblaba por las rayas, ponía en medio la camita de caja de cerillas, y ya tenía la habitación. Miradla y llorad.
 

                Esto es lo máximo que soy capaz de hacer. Fijaos en la silla y la mesa, no tienen desperdicio, jajaja.
En fin… ¿¿¿entendéis ahora por qué no ilustro mis entradas???
Prometo que en un futuro post os mostraré más dibujitos. No digáis que no os enseño cosas divertidas.
Besos a todos.

domingo, 14 de febrero de 2016

Agua de la Vida (poema-metáfora)

Hola a todos. Este es el poema con el que participo en el concurso "San Valentín II" del Círculo de Escritores (Comunidad Relatos Extraordinarios). Espero que os guste. Feliz día de San Valentín.

Agua de la Vida (metáfora)

Buscando Agua de la Vida
recorrí tierras ignotas
tratando de hallar la fuente
de que toda Vida brota.
No la encontré: me faltabas
y me sentía muy sola.

Atravesé vastos mares,
navegando por sus ondas,
perdiéndome entre la espuma
y derivando en sus costas...
nada obtuve; tu no estabas
y me sentía muy sola.

No la hallé en lagos ni ríos,
ni tras cascadas sonoras
pues la descubrí en tu rostro,
escondida tras tu boca
que convirtió la mía en Agua:
nunca más me sentí sola.



sábado, 13 de febrero de 2016

Bendito karma


Nunca me han dado miedo las cucarachas, ni asco. Si puedo, evito matarlas, me dan pena los pobres bichos. Si puedo…
Escuché una vocecilla aguda que me llamaba y me llevó mucho rato darme cuenta de dónde provenía. No podía salir de mi asombro: ese animalejo me estaba hablando, y pronunciaba mi nombre con claridad absoluta.
¿Creéis en la reencarnación, y en el karma y todo eso? Ahora yo sí, fuerza mayor. Mi ex, Marcos, el hombre que no supo luchar por mi amor, había fallecido y se había reencarnado en el bichejo que tenía delante.
Me contó que se había arruinado la vida, y había llevado consigo en su “descenso a los infiernos” a su mujer (con la que había vuelto tras dejarme) y a su hijo. Que había sido un desgraciado por culpa de su cobardía, que sentía el dolor que me había causado su abandono. Quería expiar parte de sus pecados pidiéndome perdón, instándome a que siguiera siendo la persona buena y generosa de la que se había enamorado.
No pudo decir mucho más. Dejé caer todo mi peso sobre la puñetera cucaracha. Vale, puede que en mi próxima vida yo también me reencarne en insecto, pero lo que va delante va delante.
Imagen de la red, la retiraré si el autor lo solicita
 
 
Este es el micro con el que participo en el concurso de relatos "SAN VALENTÍN II, La Cara Oculta", "El Círculo de escritores", de la comunidad Relatos Extraordinarios. ¡¡Espero que os haya gustado!! Feliz fin de semana de San Valentín para todos.

viernes, 12 de febrero de 2016

"El farolillo rojo", una anécdota de mi infancia


En el colegio, las monjas me llamaban el “farolillo rojo” porque siempre me quedaba la última en el comedor. Nunca me sentó mal, sabía que el mote no tenía mala intención y las entendía: yo también me habría cansado tener que aguantar a alguien que jamás tenía ganas de comer. Al principio me daba algo de agobio ser la última, pero enseguida me di cuenta de que podía representar una ventaja pues las hermanas se hartaban de ver cómo mareaba la comida en el plato, se marchaban y yo podía deshacerme sin problemas de lo que no me gustaba.
Recuerdo un día que nos pusieron alubias. Ahora me encantan, pero de niña las odiaba, no podía tragarlas. Sor Rosario era una monjita muy mayor que nos cuidaba en comedor, y era una de las personas más buenas que he conocido en mi vida. La pobre me veía palidecer ante la comida y nunca sabía que hacer para aliviarme. Ese día en concreto, para animarme, me dijo que únicamente me iba a poner diez (¡¡¡DIEZ!!!) judías, y que no me obligaría a comer más.
No era un mal trato ¿verdad? Pues aún así se me cerraba el estómago ante la perspectiva de tener que lidiar con aquellas diez horribles alubias que en mi imaginación adquirían el tamaño de sandías. Les daba vueltas y vueltas con la cuchara, como si con ello pudiera conseguir que se disolvieran en el insípido caldo que las acompañaba.
Cuando me quedé a solas en el comedor ya tenía claro cómo librarme de ellas: ¡¡Las escondería entre la loza sucia que había amontonada en el carrito de la comida!!  Sin dudarlo, puse mi plato debajo de los de mis compañeras, apreté y… ¡¡¡todos los platos se partieron por la mitad!!! No exagero, se quebraron justo por el medio, que era donde estaban las alubias. Casi me da un ataque. Cogí los platos rotos, los dejé escondidos entre los demás y salí pitando del comedor.
Al día siguiente me encontré con Sor Rosario en el patio, pero la esquivé antes de que pudiera preguntarme si me habían gustado las alubias, aunque ahora que lo pienso podría haberle contado la verdad, o al menos parte de ella, sin arriesgarme a una reprimenda. Le podría haber dicho que las había “encontrado” bastante duras. 

Imagen de la red. La eliminaré del blog si el autor lo solicita.

jueves, 11 de febrero de 2016

Remedios "caseros"


Llevo dos días bastante “pocha” a causa del dolor de cabeza. Empezó el martes por la tarde, me encontraba tan mal que ni siquiera me asomé a esta ventanita para leer vuestros blogs. ¡Si apenas podía mantener los ojos abiertos! Y ayer continuaba del mismo modo. A la hora de la comida me encontraba fatal, sin embargo, a las siete y media, estaba como nueva ¿Queréis saber qué hice? Bueno, os hablaré de mis “remedios caseros” pero no creo que le funcionen a nadie más que a mí.
En primer lugar, guardé lo que tenía preparado para la comida, porque ponerme a cocinar seguro que no solucionaba mi problema, y decidí tomar una sopa agridulce picante (de bote, claro) muy, muy caliente. Me encanta esta sopa, me la como lanzando “mmmss” y “ahhhs”, y aunque supongo que por sí sola no alivia la cefalea, a mi me evitó trabajo y eso siempre ayuda.
Después de devorar un bol lleno hasta los bordes no tenía ganas de nada más, pero me tomé de postre tres chocolatinas (pequeñitas, que conste), mis favoritas, de chocolate blanco y crema de vainilla (me gusta mucho más el chocolate negro que el blanco, pero éste está delicioso) y al parecer, el azúcar me alivió algo.
Luego bajé las persianas de la habitación, puse una mantita que tengo para Fibi sobre mi cama y llamé a mi perrita. Se vuelve loca cuando ve que voy a dejar que duerma conmigo, creo que es lo que más le gusta en el mundo (eso y que le toquen la barriguita). La subí a la cama, me acurruqué contra ella y me quedé frita. Me levanté tres horas y media después, hecha un ocho porque Fibi ocupa más cama que yo y acabo siempre encogida en una esquina, pero sin dolor de ningún tipo y de muy buen humor. 
Os parecerá mentira, pero esto me da resultado. Me refiero a abrazarme a mi perrita, hace que se me vayan los malos rollos y, al parecer, también funciona con el dolor de cabeza. Supongo que achuchar a alguien que te quiere tanto (sea ser humano o un peludo tan cariñoso como el mío) es uno de los mejores remedios que existen para todo tipo de males.
 
 


Imagen de la red. La eliminaré del blog si el autor lo solicita.

martes, 9 de febrero de 2016

Color en los días grises


Soy una persona bastante “cuadriculada” en lo que se refiere a los quehaceres domésticos. Me gusta cambiar las sábanas los lunes y también poner las lavadoras. Si el día es soleado no tengo problema: mi terraza da al este, así que recibe los rayos del sol desde bien temprano y por tanto todo se seca en un tris, pero si amanece nublado… ese es otro cantar. En los días “grises”  es cuando soy consciente de la desventaja de vivir en la playa: lidiar con la humedad (la nota Fibi y también mis huesos) pues por muy pronto que tienda la ropa no se seca, y si la dejo durante la noche vuelve a humedecerse y es el cuento de nunca acabar.
Como me resulta “imposible” dejar mis rutinas para otro día y detesto que se me amontone la colada lo que hago es que cuando ya oscurece "tiendo" en el interior de la casa, para aprovechar el calorcito del radiador. Y es entonces cuando este mini-salón se convierte en algo similar a un mercadillo o a un campamento cíngaro porque se llena de los colores de la ropa que voy depositando en todas las superficies posibles (que no son demasiadas): en las dos baldas que tengo sobre la tele, en el mueble que hay bajo esta, en la pequeña butaca de anea, en la mesita de centro, en los pomos de las vitrinas e incluso colgando de las puertas de éstas. Si vieseis lo pequeño que es esto, os haríais idea de lo abigarrado que queda todo. Yo apenas puedo soportarlo. ¡¡Qué digo apenas, no lo aguanto!! Si me voy a dormir no me importa (no demasiado, aunque confieso que me cuesta más conciliar el sueño si imagino el desorden), pero si tengo que estar aquí… me resulta imposible. A menos que, como el sábado, me siente en esta mesa, totalmente de espaldas al desolador espectáculo y haga de tripas corazón.
Como veis, los días grises en mi apartamento, pueden resultar de lo más colorido... para aquellos que no tengan problemas para soportar el desorden, pero yo prefiero los tonos acero del mar y el cielo tormentoso, siempre que el interior de mi casa esté “en calma”.

 

lunes, 8 de febrero de 2016

Paula y la luna

Hola a todos.
 
     Hoy quiero compartir un pequeño poema que forma parte de una mini-colección que le escribí a mi sobrina Paula cuando tenía tres añitos (ya tiene casi quince, cómo pasa el tiempo). El otro día me lo recordó y me dijo que le gustaría verlo en el blog, así que aquí lo tenéis. También os pongo una ilustración que hice, con lápices de colores, para dicho poema. No se ve demasiado bien, aunque la he escaneado con mucha calidad, pero de todos modos os la enseño. Tiene mérito, porque no se me da nada bien dibujar, y menos a personas en posturas que no sean "simétricas".
       Espero que os guste. Feliz lunes a todos.
 
 
 
Paula y la luna (I)


La luna se asoma
por detrás del mar
y Paula, en silencio,                                      
la escucha cantar.
Tararea a los guiños
de las estrellas
y a la cola de oro
de los cometas.
Silba al sol que le presta
su luz dorada
para hacerse un manto
tejido en plata.
Mientras ella asciende
y escala el cielo,
Paula se adormece...
¡ya llegó el sueño!
¿Soñará con la luna
-luna plateada-
que vela desde lo alto
mientras le canta?
 









domingo, 7 de febrero de 2016

Se va a convertir en costumbre...


Hola a todos.
De nuevo aprovecho el fin de semana para poner una entrada con premios, esta vez  se trata de:

PREMIO "NEN@, TÚ VALES MUCHO”
Éste es un regalo de Chelo y su blog “El blog de Chelo”, por el que me siento profundamente agradecida.
¿Conocéis su blog? Chelo lo define “Películas y muchas cosas más”, pero me permito añadir a esa descripción unos textos de gran calidez y humanidad, unas maravillosas reseñas y la simpatía de su creadora siempre tras ellos.
 

Las normas de este premio (creado por Julia C.) son:
- Acéptalo, solo si te apetece, sin compromisos. A mí me hace la misma ilusión dártelo.
- No tienes que mencionarme, ni seguirme, ni agradecerme nada.
- Ponlo en tu blog si te da la gana, si no tómatelo solo como una muestra de lo mucho que aprecio tu trabajo y a ti.
- Puedes pasárselo a otros si te apetece, la condición es que sientas que tú le dirías eso mismo si los tuvieras enfrente.

Y estos son mis nominados:
-Ana María Pedraza y su blog “Poemario de Ana María”
-Suni Mocholí Roselló y su blog
-César del campo acuña y "Cincodays.com"
-Carmen silza con “Rodar y volar”
-Teresa Cloquell y su blog “Mi mundo y las letras66”


RECONOCIMIENTO AHINCO
Rosa Berros Canuria, desde su blog “Cuéntame una historia” ha querido concederme esta mención, por lo que me siento muy agradecida. El blog de Rosa está dedicado a la literatura, aunque también tiene críticas de películas y series. El “súper poder” de Rosa consiste en hacer unas reseñas tan magníficas como el libro o película del que habla. No os las podéis perder.

Os copio de su blog cómo describe ella este premio:
“Este premio se concede a aquellos blogueros que, en contra del copia y pega, se enfrentan a la página en blanco (mas bien a la pantalla brillante del ordenador) y sacan sus entradas de la nada, de su propia inventiva. Vamos, para blogueros que trabajan su blog con ahínco.”

Las normas  de este premio (creado por Óscar Ryan) son las siguientes:
• Agradecer públicamente a la persona que te nomina
• Nominar a cinco blogs que cumplan la característica arriba indicada
• Avisar a los nominados
• Poner el logo en tu blog
• Explicar por qué sientes la necesidad de compartir lo que escribes

¿POR QUÉ siento la necesidad de compartir lo que escribo? Siempre me ha gustado escribir, desde que era pequeñita. Y siempre he intentado hacerlo bien y mejorar. Me gusta, como a todos, recibir halagos, pero también las críticas constructivas que me ayudan a escribir mejor. Y eso sólo puedo obtenerlo compartiendo lo que hago. Además… ¡¡¡Es tan bonito cuando llegas a algún corazón o arrancas una sonrisa!!! Por eso enseño lo que hago, porque me hace feliz y porque cuando consigo hacer feliz a los demás es una auténtica gozada.

Mis nominados para este premio son:
-Dadehlos Pérez y su blog “La ranura de la puerta”
-Ana Molina y su blog “Hilvanando palabras”
- Estrella amaranto y su nuevo blog literario “Amaranto”
-Susi Eguia y su blog “Entre brétemas”
- Dunia Arrocha y su blog “Las libretas rojas”

         Estos premios son para mí un reconocimiento a una gran labor como blogueros, a un trabajo que me gusta. Son la expresión de un sentimiento de simpatía por la persona que hay detrás de cada blog. No estáis obligados a llevároslos a casa, hacedlo sólo si os apetece. A mi me ha hecho ilusión nominaros.

       ENHORABUENA y muchísimas gracias a todos por formar parte de mi mundo. Feliz domingo.

sábado, 6 de febrero de 2016

A disfrutar...


Sigo con sueño. No lo entiendo, he dormido nueve horas de tirón (¡¡NUEVE!!) y aún estoy medio adormilada. Y encima tengo una sensación de que las cosas me cuestan más que de costumbre. Habitualmente, a estas horas ya he desayunado, he dado un paseo largo a Fibi, he escrito y colgado mi entrada del blog y he empezado con las tareas de la casa… pero hoy sólo he tomado un bocado, apenas he paseado y he estado hecha un ovillo y medio atontada en el sofá hasta hace unos segundos.
Siempre he llevado mal no cumplir con mis planes, con lo que “se supone” que “debo” hacer, y el día que duermo más de lo habitual es como si me faltara vida para hacer las cosas. Me agobio sin motivo, lo sé. ¿Qué puede pasar si un día me relajo y no pego golpe, o si duermo un par de horas más que de costumbre (quien dice un par, dice cinco)?  
Tenía algunos planes para hoy, pero son cosas que siempre puedo dejar para más adelante. Hoy puedo disfrutar de no tener obligaciones, de descansar lo que me pida el cuerpo, de hacer sólo lo que realmente me apetece hacer. En estos momentos estoy saboreando una taza de té y, en cuanto la termine, saldré a dar un paseo en condiciones, eso es lo único a lo que pienso obligarme hoy, no más recriminaciones. Y luego ¿quién sabe? No sé si haré lo que tenía planeado o si se quedará pendiente,  pero estoy convencida de que, haga lo que haga, voy a disfrutar de mi día.
Os dejo un par de fotos que hice anteayer en un paseo que di con mi hermana y con Fibi. Las primeras son de un Mirlo (aún no había conseguido ninguna “decente” de este pájaro).


 
 
 
 

 
Esta es una de las patitas que hay en el estanque del parque, tienen una cara tan dulce... Os enseñé fotos de ella y de sus hermanas y hermanos hace un par de meses. ¡¡Cómo han crecido desde entonces!!
 
 
Y este pájaro es un Martín Pescador, pude hacer la foto en los espigones que hay frente a mi casa. Está a contraluz, no había otra, pero me sigue pareciendo preciosa. Es un animal bellísimo.
 

Y estas son fotos de los postres que he preparado esta semana, para dos reuniones de amigas. El primero, la tarta de piña. ¿Os acordáis de la foto que os mostré? ¡Mirad qué diferencia de la primera a ésta! (La práctica hace maestros). La segunda es de un bizcocho de yogur, que estaba delicioso.
 




Espero que tengáis un fantástico sábado. Besos a todos 

viernes, 5 de febrero de 2016

Risas y sonrisas


Hace muchos años cuando empecé a estudiar inglés, le pregunté a uno de mis profesores, Steve, que significaba el término “smile back”. Él me miró y me sonrió. Y yo le correspondí imitándole. Entonces fue cuando me dijo “eso”  exactamente significa “smile back”, devolver la sonrisa.
Lo que no os he contado es que yo estaba loca por él, un joven australiano (apenas dos años mayor que sus alumnas) con tipo de surfista y unos preciosos ojos azules que nos traía a todas de cabeza, así que no solo sonreí: balbuceé algo incomprensible,  me puse como un tomate y ya no pude concentrarme en las lecciones. Y él se estuvo riendo por lo bajo hasta que terminó la clase.
La sonrisa es un gesto que tiene algo de mágico. Me refiero, claro está, a una sonrisa sincera, que no sea forzada. Quizá por eso me encantan las de los niños, tan francas, abiertas y generosas; me fascinan las sonrisas espontáneas, que son como un estallido, y las que se contagian. Me atraen tanto las risas sonoras como las sonrisas mudas, sobre todo cuando estas últimas se extienden a la mirada y no permanecen únicamente en los labios. Esas que hacen que te salgan arruguitas en los ojos son mis favoritas.
Aprecio también las corteses, porque me demuestran educación y respeto, y aunque parezca mentira, no son fáciles de encontrar. Me cautivan las de complicidad porque hablan de una historia compartida y un conocimiento mutuo; las seductoras y las tímidas, porque en ambas hay escondida una emoción intensa.  Y las sonrisas pícaras… ¿a quién no le gustan? (la de Steve era de este tipo, creo que él sabía lo mucho que me atraía).
Me gusta reír, y sonreír. Y me encanta cuando, como decía mi profesor, esa sonrisa te es devuelta.
@Chari BR7